viernes, marzo 23, 2018

Crónica de La Batalla del Parque España




Como un plan básico de evacuación: ¿dónde se orina en un parque? Avanzamos hacia los túneles con las vejigas llenas. Al llegar, la puerta de ingreso al baño está cerrada. Nos dicen que podemos ir a otro, más alejado. Nuestra adaptación nos guía y vamos. Nuestra sobreadaptación nos lleva por el camino más largo. Llegamos al fin, orinamos triunfales en el reducto que se nos asigna. Al salir, ya en la explanada, veo mucha gente alrededor de un grupo de mujeres con perros. En la multitud pierdo de vista a Maia M. y camino hasta la baranda junto al río. Algunas de las mujeres con sus mascotas se acercan donde estoy. Un poco más allá, un grupo de ancianos está molesto con los animales. Los viejos insultan amontonados, enfrentan a las perreras, maldicen a los perros, especialmente uno, rabioso, que gruñe fuerte “perro”, que desliza fuerte “de”, que saborea agrio “mieRda”. Las viejas del grupo no se diferencian de ellos, se comportan igual. Al rato llegan corriendo hombres y mujeres de edades diversas ejercitándose improvisadamente. A medida que avanza el grupo va mejorando su performance, alcanzan su punto máximo cuando tres varones acrobáticos hacen una torre, dos abajo y uno sobre los hombros de ambos. Se desplazan apilados, se adelantan del resto como un gigante de ojos intensos. Mientras tanto, llega un grupo mixto de corredores atléticos, respiran al unísono, balancean sus brazos al mismo ritmo, parecen un cardumen. Se desplazan por el parque tomando su espacio y lo disputan. Se enfrentan con los corredores acróbatas y también con los viejos. Vuelven los gruñidos, los gritos, los gestos bruscos al límite del golpe. Todos se reagrupan, se desplazan, se dispersan, hacen sus rutinas. Enseguida llega un grupo de jóvenes bellas y se mezclan con los viejos en una danza de amor. Ellos, los viejos, hasta entonces como zombies con rabia, se tornan amorosos, dóciles, sonrientes. Reciben y brindan amor y gracia.







Las bellas pasan y enseguida llega al parque un grupo de gorditos cuarentones, cero estado físico. Se nota que buscan aire, vida sana, salir de la alienación y del estrés.
Los viejos en su parcela se pintan una V con aerosol en las remeras, son un equipo, se abroquelan, afianzan su espacio y van moviéndose, como buscando con quién pelear.
Mientras los gorditos buscan aire, se mezclan con los atletas acróbatas y avanzan sobre los viejos, que se abren defensivamente y los dejan pasar. Los gorditos siguen su recorrido y barren con las jóvenes bellas que se unen al conjunto y avanzan hasta las perreras paseadoras que son tragadas por la marea que también traga a los atletas como una ola fuerte. Arrasan. Avanzan otra vez, ya fortalecidos, a través de los viejos y entre todos se tiran manotazos, tarascones, ruidos. La gente se apretuja para mirar. Un hombre le dice a otro: “Yo quiero que corra sangre”. Los viejos se abren y se repliegan, consiguen mantener su territorio. Los corredores, hombres y mujeres, mezclados, pasan y se unen más. Los viejos quedan enfrente y se disponen para una guerra.


Permanezco contemplando la pugna, casi la historia de la humanidad. Sobre el río a mi espalda pasan barcos, uno toca bocina, espera que alguno salude.
Motos de agua atraviesan el Paraná, son como diez y hay dos ocupantes en cada una. De perfil los veo pasar, no es calma su actitud, parece que van a otra batalla. Los muelles están lejos de aquí. En ese instante llegan motos por tierra, son como diez y van dos en cada una, hombres y mujeres. Rugen, copan la explanada, parecen ladrones, caballos mecánicos, parecen guerreros. Un tropel de jóvenes corre tras las motos, gritan, se ríen. Los motoqueros dan la vuelta. Estalla el ruido pero enseguida se calma y entonces los grupos conviven en una armonía silenciosa: las motos se estacionan, los perros retozan, los viejos hacen tai chi chuan, los corredores trotan agrupados. Van corriendo y corriendo en el rato calmo.
Hasta que todos empiezan a encerrar a los viejos con un circuito imaginario.
Los viejos los putean.
Los corredores los increpan.
Se gritan, se maltratan.
Los motoqueros con sus cascos se alinean con los jóvenes. Los viejos dejan el tai chi y hacen aeroplanos. Todos se pelean otra vez mientras corren como aviones. Incluso los perros van ladrando, corriendo o en brazos.
Me pasan cerca.
Desde una curva del río llega un ser gigante moviendo los ojos. Su rostro es humano y su cuerpo de limo y pasto, similar al de un dragón o de una oruga. Alguien dice que se llama Grete. Tiene pestañas largas, parece hembra.
Grete avanza danzando. Se desmembra y se rearma. Todos aúllan a su alrededor. Algunos la echan, otros la adoran. Atraviesa el espacio del parque y se va a su cueva o templo, cerca del agua. Empiezan los grupos a seguirla y también yo voy tras Grete. Corro en silencio a pesar de mis zapatos.
Entro a su cueva, su templo. Todo se reacomoda en el nuevo espacio. Un grupo canta “Ya la historia se puede contar”.
Un hombre joven la mira embelesado, baila frente a ella dialogando con su cuerpo. Grete lo observa de reojo, lo deja acercarse, entra en su cortejo. Él se excita y empieza a sacarse la ropa, se desnuda, se ofrece. Grete avanza, se le acerca. Es un momento sagrado. Grete se desplaza hacia el altar, agitada, el joven la sigue. Grete se acomoda en el altar, excitada, gimiendo. El joven frenético sigue su danza frente a ella. Grete se expande, se dilata. El joven paroxístico salta dentro de su boca. Grete se orgasma y se calma. Se repliega. Se duerme.
Todos los presentes miramos absortos.
Enseguida Grete abre los ojos, parpadea, canta como un hada, como quien da una misa, una ceremonia. Mezclados, encantados, la escuchamos.
Entonces Grete vomita un hombre canoso, desde donde estoy parece un viejo. El viejo habla y dice que todos se matan por el oro. Cuenta de El Dorado y de un hombre al que amó. Dice que se siente seco. Parece tener sed.
Una mujer se le acerca y lo amamanta. El viejo toma la teta. La mujer se aparta, desfalleciente. Otras la ayudan.
El viejo sigue hablando de varones que le gustan.
Se escucha la voz de Grete, de su boca sale una mujer que canta con su misma voz. Dice que se hundió en el río después de comer oro.


El viejo habla de sus amantes y pregunta si estamos en Perú, dice que extraña la selva y su embarazo de oro. Grita entonces que los europeos no entienden nada, que vamos a invadir Europa. Me gusta esa idea, si se arma me anoto para invadir. La mujer que salió de Grete se para y vuelve a cantar. El viejo se ríe hermosamente y no sé de qué. La mujer también se ríe. Otros alrededor empiezan a reírse y, bailando, avanzan hacia Grete, que se agita y baila. Saltan a su alrededor, la acarician, la tocan, la tironean. Grete se parte, se desarma, la desmembran. Siguen riendo y gritando tiran de sus pelos de pasto y los arrojan por todas partes, adentro y afuera de la cueva/templo. Personas cerca mío se crespan del susto mientras Grete, cada parte de su cuerpo, está por todos lados. La horda sigue arrojando sus piezas, juegan y se sacan la ropa. Excitados, comienzan a pelearse, piden sangre. Veo a un amigo pasar semidesnudo chorreando sus colmillos. Furor loco, muerte y destrucción. Se muerden, se persiguen, se pegan, se ahorcan. Veo a mis amigos matándose entre sí, comiéndose sus partes. Para muchos, la canibaleada dura hasta desfallecer. Hasta que todo parece calmarse.
A lo lejos, se oyen voces que cantan esta misma historia.
Algunas peleas siguen, se lentifican y persisten. Otros se enamoran y se recuestan con su amor. Un hombre y una mujer encuentran su lugar para el retozo. También hay quien en una pelea vence o parece vencer. El vencido queda tendido. El vencedor se aleja y encuentra a una mujer vencida o dormida. La toma, la seduce. Ella se deja seducir o vencer, se entrega a él. Más tarde él se la entrega a otro, o lo suma. Ahora son tres que se aman o parecen amarse o jugar o pelear. Mientras, otras mujeres se enamoran entre sí. Se persiguen, se besan. Miro sus actos y extraño a mi amado, él está lejos, inmerso en otra batalla, en otro escenario.
Un joven toma a una mujer por asalto. Ella pelea y es tan grande su fortaleza que para escapar de él, se rinde. Llega una que la ayuda y así se libera. La ayudadora castiga al violador, lo alecciona y lo convierte en un perro dócil. Cerca de ahí, una tribu joven se arremolina amorosamente,se aman sobre las partículas de Grete, que están en todas partes.

Un bebé llora. Su madre lo aleja y lo consuela.
Veo a mis amigos corriendo desnudos
Algunos muy serios
Otros riendo
Toda esta belleza me invade a pesar de conocer la crueldad
Alguien muere
O se duerme
A lo lejos alguien canta,
Termina el día
se transforma el mundo
Se unifica
Ahora en la oscuridad




Ilustraciones: Ange Potier
Fuente fotos: Facebook

jueves, enero 04, 2018

Año nuevo ya



"Lo nuevo siempre vino corriendo", dice la canción.


Los últimos meses de 2017 fueron intensos y veloces, con el fin de año llegó la concreción de proyectos en los que participé y trabajé durante gran parte del año.

Lo más inesperado es haber integrado un libro de entrevistas como Feminismos, de Leticia Martin. Si bien la entrevista allí publicada apareció en 2014 en la revista Tónica -todavía disponible en la web- la edición del libro implicó un intenso intercambio, revisión y actualizaciones junto a la autora, a su pedido. Para mi propia sorpresa, en algunos puntos, para las mismas preguntas tuve nuevas respuestas... 
El total de entrevistadas son: Gabriela Morgade, Paula Puebla, María Lobo, Agustina González Carman, Alexandra Kohan, Helga Fernández, Margarita García Robayo, Josefina Anselmo, Mercedes Dellatorre, Mariana Bua, Andrea Álvarez, Florencia Kirchner, Sasa Testa, Cuqui, Mariana Leder Kremer Hernández e Ingrid Sarchman. Incluye un prólogo de María Pía López.










Durante el mes de abril asistí a La Batalla del Parque España, una experiencia teatral de función única, donde se planteaba un encuentro no-jerárquico con los espectadores y donde todo registro sería solamente analógico, es decir dibujos y textos, nada de fotos ni videos. Las que se ven aquí fueron tomadas por la prensa en uno de los pocos momentos en que se permitió fotografiar. Así es que estuve trabajando en la construcción de una crónica, que finalmente se publicó durante los primeros días de diciembre. El proceso de escritura fue para mí un trabajo muy enriquecedor, especialmente por la edición construida codo a codo con José Saínz. (Fuente de fotos: google)




Y finalmente el 2017 terminó con la llegada de Cada especie viaja como puede, libro de poemas para niñ@s editado, confeccionado y publicado por Los de Calle Francia. Allí mis poemas comparten sus páginas suaves con ocho poetas: Alicia Salinas, Carolina Musa, Rosario Spina, Verónica Laurino, Virginia Negri, Tony Márquez, Tomás Boasso y Diego Colomba




¡GRACIAS!

lunes, septiembre 18, 2017

el barro, el plástico, el árbol

En el verano de 2011, Claudia del Río me pidió que brinde mi voz para sus poemas de "litoral y cocacola". La obra se despliega en varios planos: dibujos, pinturas, poemas y sonidos.
Ese verano fue intenso, de mucho calor. Yo estaba embarazada cuando ella me convocó a su casa para el registro. Este detalle es significativo, no solamente por el tiempo histórico de mi vida y por el proceso que se desarrollaba en mi cuerpo sino también porque durante la gestación -por cuestiones atribuidas a las hormonas- la voz de las mujeres adquiere matices diferentes a los de otras etapas de la vida. 
La casa de Claudia está muy cerca de la casa de mis padres, en el mismo barrio en donde crecí, cerca de la costa del río Paraná. El paisaje de barrio Alberdi no puede separarse de la vivencia del río y su vegetación. Al llegar estaba Adolfo Corts, el Corcho, con sus grabadores y cablecitos, aportando su magia y su ciencia. En el registro mi voz aparece editada junto a la de Claudia y a la de Christof Kurtzmann, con efectos y ruidos.
La muestra "Litoral, coca-cola y otros poemas" se inauguró en Buenos Aires, en marzo de 2011. Allí, nuestras voces salían de un bidón con auriculares.













Claudia y sus cuadros, parte de la muestra "Litoral, coca-cola y otros poemas"
Foto: Sofi D.


Aquí, los bidones sonoros 


En abril de ese año, la grabación de los poemas de Claudia sonó junto a la proyección de fotos familiares suyas en la instalación "Habla con ella, litoral" en la Casa Planeta X, en Rosario.





Aquí, con Claudia del Río (y Almudena en mi panza) 
en la inauguración de "Habla con ella, litoral", Casa Planeta X, Rosario, 2011. 






Al año siguiente, 2012, esos poemas fueron publicados por el sello Iván Rosado. Con la generosidad que la caracteriza, Claudia del Río me invitó a escribir un comentario para la contratapa.








Hace un tiempo estuvo también en Valencia, Venezuela.







Siento que la alegría tiene tantas formas...





GRACIAS Claudia del Río 

domingo, julio 16, 2017

Recuperación y Derrumbe

Conocí a Aníbal Buede en Córdoba, en Casa 13. Diría que nos vimos cuatro veces en total desde aquella vez en 2006 hasta este 2017. Desde el encuentro inicial hasta ahora -con la excepción de esos cuatro encuentros- todo nuestro vínculo estuvo en las redes sociales, especialmente en facebook, y a través de amigos en común. Desde el comienzo sé de su trabajo maravilloso como artista, como curador, como gestor cultural, como docente y como habilitador de intercambios. De manera que su propuesta de participación en Recuperación y Derrumbe , su muestra individual, para intervenir en una de las pizarras me resultó plena en naturalidad, a la vez que me sorprendió y me llenó de alegría.
A su pedido trabajé con el texto "Sexo y traicion en Roberto Arlt", de Oscar Masotta. Especialmente con este fragmento publicado en la revista Contratiempo.



Aquí se ve mi participación gracias al registro impecable de la muestra realizado por  Soledad  Sánchez Goldar

Como se especifica en la ficha técnica, Buede trabajó interviniendo sobre obras de otres artistas, creando piezas completamente nuevas y dinámicas. E invitó a otres actores culturales (escritorxs, artistas, críticos, etc) de origen diverso y que forman parte del campo artístico de Rosario a realizar una intervención propia -que derivó en intervención colectiva- bajo el título "Sexo y traición".

De mi parte, quiero hablar de la experiencia que fue (y que significó) para mí realizar este trabajo.

Hace años que dibujo aunque de manera nada metódica, sino más bien azarosa y a veces catártica. Si bien produje algunas cosas (un cuadro, un mural que ya no existe y algo más) no tengo obra. Cuando Aníbal Buede me propuso la tarea, acepté como un desafío para mí misma y como una gran oportunidad de aprendizaje.
Por un lado, el texto de Masotta: nunca lo había leído completo y me veía impelida a hacerlo. Por el otro -y junto a eso- pensar en un dibujo o algo que pudiera ser trazado en pocos minutos sobre un panel de pizarrón de 1,86 m de ancho x 3 m de altura. 

Tenía todo el mes de junio para lograrlo... Creí que necesitaba estudiar más, releer otros materiales, asistir a una clínica o taller para producir algo bueno! Oh! Mis grandes ambiciones de ñoña! 

Y en el medio, la verdad, la vida cotidiana y la necesidad de producir también un gran evento: el cumpleaños de seis de mi hija. Para la fiesta de cumpleaños inventé todo el merchandising de un personaje de Equestria Girls sobre el cual en Argentina no hay nada: Rainbow Dash. Diseñé prendedores como souvenir, muñequitas de equestria para la torta, confeccioné bolsitas para las sorpresitas y también armé la piñata. Además de hacer la torta, las pizzas, los franckfut, los muffins y comprar cotillón y un largo etc que conlleva ese tipo de eventos. No me quejo. Me gusta hacerlo y me da mucha satisfacción. Todo ese despliegue de creatividad para resolver la fiesta de cumpleaños de mi hija fue un gran impulso también para resolver creativamente el dilema que resultaba en mí de la relación entre la abstracción compleja del texto de Masotta y su universo y el trazo de lo que haría en la pizarra (dibujo? palabra? qué?)

La aglomeración de ideas del ensayo de Masotta. La maravilla del universo de Roberto Arlt. El cruce de sentidos. La diferenciación. La creación de "algo" que se pudiera VER. La consigna libre excepto en los materiales.
Blanco y Negro.
La idea. 

Boceté.

Llegó el día. 

Muchas pizarras para elegir, tizas blancas, dos escaleras. Opto por la más alta y convencional.


El trazo apareció con el cuerpo en movimiento: arriba de la escalera, el brazo extendido, las letras y las formas. Bajando de la escalera. Alejándome. Pasos



Consulté con Aníbal Buede la posibilidad de que Ernesto Ávila (conmigo en la foto), mi esposo, me acompañara para hacer un registro personal del proceso. Su mirada resultó fundamental a la hora de VER: él se percató de un error, algo de lo que yo no me dí cuenta, concentrada en el uso del espacio de la pizarra: la omisión de una letra en la palabra "TRAICION", y que en el conjunto aparece como un pilar en el trazado. Busqué un borrador, algo que me permitiera quitar y reescribir. Primero usé un pañuelo de papel y enseguida apareció una esponja húmeda. Borré. Ese movimiento me abrió una perspectiva: la presencia del proceso, un hacer en presente, más allá del boceto. Algo que había sido concebido como resultado tenía un error. Me abrió un universo. Podía equivocarme y hacerlo otra vez. Alivio. Un puro presente como un camino hacia un lugar que podía modificarse y que llevaba hacia una derivación ya programada aunque no fija. Margen suave de la idea. El resultado al fin, fue así




(foto mía tomada con el celular)



foto: Soledad Sánchez Goldar






GRACIAS 
















miércoles, mayo 24, 2017

La revolución no va a estar en ningún soporte

El año en que nací, Gil Scott-Heron grabó su poema La revolución no será televisada . Hace poco Ezequiel Zaidenwergpoeta argentino residente en Nueva York escribió un cover de aquella famosa diatriba musicalizada y lo tituló La revolución no va a ser por internet . A modo de juego de espejos me propuse escribir mi propio cover en clave feminista. En ese camino la generosa lectura de Ezequiel Zaidenwerg fue fundamental. Gracias por el impulso!


La revolución no va a estar en ningún soporte


No vas a poder quedarte en tu casa, amiga.
No vas a poder encender, conectar ni wasapear audios.
No vas a poder plancharte el pelo y quedar divina,
ni tomarte un licuado mientras se carga la aplicación,
porque la revolución no será televisada ni por internet.

La revolución no va a estar en ningún soporte.

La revolución no va a ser auspiciada por Revlon
en los cinco segundos del anuncio que no podemos omitir en youtube.
La revolución no te va mostrar el gif del Papa
moviendo la cabeza al ritmo de Patti Smith.

La revolución no será televisada ni por internet.
La revolución no va a estar en ningún soporte.


La revolución no va a ser la película de la semana, y no la van a protagonizar Adam Sandler
ni Griselda Siciliani ni Joaquín Furriel ni Julia Roberts.
La revolución no le va a dar seducción a tu sonrisa.
La revolución no te va a hacer olvidar tu celulitis.
La revolución no va a hacer que parezcas diez kilos más flaca,
porque la revolución no va a estar en ningún soporte, amiga.
No habrá fotos tuyas junto a Madonna
bailando con chongos o agradeciendo premios
o intentando parecer divertida en la entrevista del prime time.
TN no va a predecir el ganador de ningún partido ni a las 18:05 el escrutinio de 24 provincias.

La revolución no será televisada ni wasapeada.
La revolución no va a estar en ningún soporte.


No habrá imágenes de policías requisando pibes
en la repetición del flash informativo.
No habrá imágenes de mujeres
con gas pimienta en sus ojos y con flamantes traslados policiales.
No habrá cámara lenta ni naturaleza muerta ni
chicas bailando en minishorts, emancipadas de cualquier mirada,
maquilladas para la ocasión perfecta.
Ni topmodels devenidas actrices en “Los Ricos no piden permiso”
y series como “Ciega a citas” ya no van a estar en boca de todos,
y a nadie le va a importar si finalmente Susana se acuesta
con Facundo porque las mujeres
estaremos en las calles buscando un día mejor.

La revolución no será televisada ni wasapeada ni por internet.
La revolución no va a estar en ningún soporte.


No habrá un resumen de los mejores momentos en el noticiero de la medianoche,
ni imágenes de gordos bajando atriles del palco de la CGT
ni de Juliana sonándose los mocos,
ni de miles en tetas cantando contra la yuta.
No habrá banda de sonido compuesta por Lerner ni por Calle 13
ni va a salir a cantar Lady Gaga, ni Miss Bolivia,
ni León Gieco ni Roxana Carabajal.

La revolución no será televisada ni por internet.
La revolución no va a estar en ningún soporte.


La revolución no va a volver después de una pausa
sobre una gran tormenta o sobre las noticias de un tetazo o de una inundación.
No vas a tener que preocuparte ya por gérmenes ni por bacterias en tu casa,
ni por un tigre en tu tanque, ni por tus pisos relucientes.
La revolución no te va a refrescar mejor con Coca-Cola.
La revolución no va a pasar el desafío de la blancura
ni va a proteger tus axilas recién depiladas.
La revolución te va a poner al frente.
La revolución no va a ser televisada ni tuiteada ni wasapeada.

No va a estar en ningún soporte, no va a estar en ningún soporte.

La revolución no va a ser un reality, ni un stand up, ni una charla de TDX, amiga.

La revolución será en vivo.

jueves, mayo 04, 2017

música foreva





Gracias 


por invitarme a compartir esta pasión 

junto a la talentosísima 


Kashmir, 
en versión de Airbag

Clásico ya. Me obsesiona su ritmo. Los movimientos de su melodía. Mi limitado conocimiento del inglés hace que necesite concentrarme mucho para comprender lo que dice –esta y cualquier canción en ese idioma (por ahora). Así sucede que, si me abstraigo de las palabras, la voz y su expresividad se incorporan en mi escucha como un instrumento. Hasta donde recuerdo, escuché Kashmir por primera vez viendo la ya mítica filmación de Led Zeppelin en el Festival de Knebworth, en 1979. Fue realizada cuando yo tenía 5 años y la vi a los 20. Interpretación inspirada si las hay. Absolutamente insuperable, no sólo porque es la original, sino por la potencia interpretativa de Robert Plant. La candencia del bajo y la guitarra como pasos firmes. La batería como un balanceo del equilibrio del cuerpo. Los teclados ambientando el misterio. La sonoridad sinfónica de una caminata en el desierto, la aridez del sol y el viento caliente. Esta canción realmente me obsesiona. La bailé y la bailo con la piel erizada. Le escribí poemas. La amo. Me envuelve…

Oh! Euterpe! Oh! Terpsícore! Estoy enamorada de una canción!


Elegí compartir la versión de Airbag porque creo que a lo sagrado es preciso desacralizarlo para que se convierta en nuestro y así, sea nuestro y sagrado. El tiempo afianzó a Airbag en la escena musical a puro talento –y le cerraron la boca a más de uno- ya que cuando apareció esta banda argentina muchos la tildaron de invento comercial -“nuestros Hansons”, se decía por ahí. Me gusta que un grupo con público masivo como ellos haga una versión tan hermosa y fuerte, auténtica, lejos de toda imitación. Existen miles de versiones y creo que esta es una de las mejores que escuché. El cantante, Guido Sardelli, tiene una voz menos aterciopelada que la de Robert Plant. Su dicción despreocupada, desprolija por momentos, le brinda su sello a la canción. El sesgo dramático hace inflexión en la mitad, cuando dice “mamma”. Porque no dice “mama” sino así: “mamma”. Y desde ahí, más canción y rugidos. La belleza sostenida.




http://massenziomagdalena.com/1-poema-1-cancion/




miércoles, febrero 15, 2017

El poder de las tetas


Crónica en primera persona sobre el 
Tetazo del martes 7 de febrero de 2017
en el Monumento a la Bandera, Rosario
 Nota publicada en El Eslabón, edición 286,
 Rosario, 11 de febrero de 2017





Siempre fui tetona. Mis tetas hicieron explosión a los 10 años y a esa edad un chico de casi 16 me dijo algo mientras pasaba en bicicleta. Por su tono violento creí que me había insultado. Lo putié sin siquiera saber cuáles fueron sus palabras. Así empezó lo que para mí se volvió cotidiano: las miradas y la catarata de cosas que me veía obligada a escuchar sobre mis tetas a las que han llamado “pechuga”, “caja de herramientas”, “alcancía”, amén de los “te chupo toda” y un infinito etcétera. A los 12 años mis compañeros de escuela me decían Afrodita, por la robot compañera de Mazinger Z. Escribí un poema sobre eso. Creo que mi libro “100 muñecas” me resilió de todo lo que atravesé durante la pubertad con relación a mi cuerpo y los mitos del barrio, eso de que si sos tetona es porque alguno te amasó las tetas como masas para el pan. Todo esto antes de los 14. Por eso la palabra “tetazo” forma parte del vocabulario que me circunda, como parte del universo de lo posible y realizable.



Selfie y atrás, las chicas preparándose


Una movida así es más fácil en la masa de las grandes ciudades donde sos una más. En Rosario una movilización de estas características implica asumir un grado exposición pública que se vuelve extrema por la proximidad. Creo que el “tetazo” fue su expresión más alta: ¿Voy o no voy? ¿Voy con remera? Me pongo corpiño ¿me lo saco? ¿sí o no? Que el trabajo, que los jefes, que los compañeros de trabajo, que los amigos, los amigos de los amigos y un largo etc que las mujeres evaluamos antes de desnudarnos el torso, además del propio pudor ante la exhibición del cuerpo. Ni hablar si sos docente y mucho más si lo sos en una escuela privada. Sumale los complejos que podamos tener: teta chica, teta grande, teta con pelos, con estrías, con cirujías… y la panza!





Llegué temprano al Monumento. Fui con todo esto en la mente y en el cuerpo. También con incertidumbre: ¿Habrá mujeres indignadas rondando? ¿Y hombres curiosos? Me acerqué al grupo de organizadoras para saludarlas y también por sororidad, fue una semana fuerte para ellas, de mucho trabajo y no se sabía si seríamos 20, 200 o 2.000. Un rato después fui hacia la esquina del Concejo, donde me reuniría con amigas. Allí presencié escenas diversas de varones que iban al Monumento a “curiosear” y “a ver minas”. Un hombre de unos sesenta años que había estado diciéndome cosas, se paró junto a mí, lo miré a la cara, directo, sin expresión determinada pero firme. No me dijo nada más y cruzó la calle. Cuando saludé a un camarógrafo amigo los “curiosos” eran ya una turba evidente entre las mujeres que empezaban a llegar. Mis amigas se demoraban y yo quería ya ir a hacer número para que otras se animaran a entrar al patio cívico. No estaba sola, empezaba a encontrarme con más y más mujeres que conozco de diversos espacios: la literatura, la facultad, la familia, laburos, amigos en común, activismo. Primero me saqué la remera y me quedé en corpiño. Al rato llega una cumpa con sus tetas en bodypainting y me da fuerzas para quedarme en piel, en tetas. 



Una selfie junto a Mariana Catalin

Sacándonos la selfie nos pescó 
Alan Monzón para Rosario 3





Llegan las mujeres de mi tribu, mis amigas, ninguna se saca la remera. No era condición hacerlo para estar ahí. Trajeron unos carteles alucinantes: “La teta que alimenta nos hace libres” “Quiero caminar sin miedo por ser mujer” “Mi cuerpo, mi decisión –lactancia, aborto, parto respetado, topless”. 




Con pancartas, Alicia Salinas, 
María Petraccaro y 
Julia López Barraza 
Foto: Valeria S.

De izq. a der., Vanesa Maceroni, Alicia Salinas, María Petraccaro, Mariana Catalin, Julia López Barraza y yo. Foto: Valeria S.



Aquí las mismas en selfie con los ojitos de Valeria S.





Bailo. Foto: Valeria S. (detalle)



De espaldas, Lala Brillos, conductora y co-organizadora del evento junto a Majo Gerez. Adelante, junto a la multitud, Carla Saccani, también organizadora del Tetazo en Rosario.
Foto: Eva Wendel


Bailamos, nos cuidamos y pusimos garra. Las organizadoras nos invitaron a subir al escenario con otros grupos y todas nos pusimos a cantar con las mujeres de “No somos basura”. Termina la canción y empezamos a bajar del escenario cuando veo a una mujer mayor subiendo con dificultad ayudada por otras, con una mano levanta su camisa y descubre su único seno, el izquierdo. Con la otra mano sostiene una foto de Milagro Sala sobre el seno ausente. La miro y la acompaño. Siento que si hay motivos para estar ahí en tetas, uno es mi hija. Otro, es ella. No la conozco, no sé su nombre ni cuántos años tiene. Todos tenemos alguna historia con el cáncer y todas tenemos alguna historia con el dolor y la opresión sobre nuestros cuerpos. Pensé en mis tías que murieron de aquello que a ella la había mutilado. La ví sonreir mientras mostraba su cuerpo. La abracé mucho. Le dije lo hermosa que es y le agradecí. Ella me dijo: “Gracias a ustedes”













Fotos en la edición 
original del informe: Andrés Macera