domingo, agosto 05, 2018

Poesía por todas partes

En el mes de junio estuve en el Festival de Poesía de Arroyo Leyes, próximo a llamarse Festival de Poesía de Arroyo Leyes "Beatriz Vallejos". Organizado por la poeta y editora artesanal Alejandra Pipi Bosch con el recurso del afecto y la autogestión. Fueron tres días de mucho frío al calor del encuentro y la poesía.















El Festival comenzó el viernes 15 de junio. Los poetas se hospedaron en amigables lugares y realizaron lecturas en escuelas y bibliotecas de Arroyo Leyes y de San José de Rincón.


leyendo sus poemas







haciendo su lectura






de izq a der:
Valeria Pariso, Cristian Molina, Patricio Torne,
Celeste Dieguez, Alejandra Mendez, Maxi Spreaf



Adriana Borga, leyendo su poesía







Durante esa noche las lecturas de poesía continuaron en el Hotel de la Mutual de Maestros alternándose con momentos de baile frenético en la noche fría. 





Celeste Diéguez






Alejandra Pipi Bosch                Maximiliano Spreaf


Fotos de Sebastián Muzzio, Alejandra Méndez Bujonok, Cristian Molina y Patricio Emilio Torné


El sábado 16 de junio salí temprano de Rosario y llegué a Santa Fe justo con el comienzo del partido de Islandia-Argentina en el Mundial de Rusia. De la jornada y la noche anterior quedaban los relatos y la risa compinche entre mate y mate. Todes la habían pasado bárbaro. Durante esa mañana, algunes fueron a una actividad de lectura en el pueblo y otres nos dispusimos a mirar el partido con matecitos, tostadas, medialunas y unas tortitas negras gigantes que proveyó Patricio Emilio Torné.

Luego del almuerzo nos fuimos a la biblioteca de San José del Rincón. Algunes caminando, otres en remís y otres en el auto de Diego E. Suárez. Hacía 18 años que no caminaba las calles de ese pueblo. La última vez que estuve allí fue en el año 2000, cuando viajé a la presentación de "Del cielo humano", de Beatriz Vallejos y me alojé en una carpa en el jardín de su casa. Llegamos recordé las calles, la plaza. Creí que estaba orientada, pero no. Me confundí de calle. 




Autofoto junto a Adriana Borga


Finalmente llegamos a la biblioteca "Domingo G. Silva", que estaba ahí nomás. Por suerte había salido el sol y menguaba el frío. La lectura allí fue hermosa, con momentos de mucha intensidad. La ronda se improvisó entre los que estábamos: Franco Rivero, Fabián Leppez, Maxi Spreaf, Natalia Oroño, Maia Morosano, Adriana Borga, Tina Elorriaga, Hugo Luna y yo. 

Creo que esa cuota de improvisación es de las mejores cosas que tiene este festival, lo vuelve distendido, amigable. Nada solemne. Está el hecho de saber quiénes están disponibles para leer y también está el hecho de saber que si ocurre un imprevisto (cansancio, descompostura, dificultad o la simple falta de ánimo) y no participa de la actividad de ese momento, no pasa nada, nadie está en falta. El programa se vuelve laxo, móvil y espontáneo. Importan los poetas e importa la poesía.

Antes de la caída del sol ya estábamos camino a la Cantina de Arroyo Leyes, frente a la comuna, donde se desarrollaría la feria de editoriales y las últimas lecturas de la jornada. Valeria Pariso y yo caminamos hasta la ruta y tomamos el colectivo de línea. Llegamos super bien y a pura aventura. Volvía el frío pero había vinito, empanadas, música y poesía. No hacía falta nada más.









Feria de Editoriales


de izq a der: Florencia Giusti, yo, Fabián Leppez y Marita Balla



Florencia Giusti con su libro 
recién editado por Corteza Ediciones








En esta foto: Alejandra Pipi Bosch, Cristian Lehmann y Fabiana Ayala







Finalmente, después de la música de Patricio Emilio Torné y Pablo Gabriel Castro









Pablo Gabriel Castro en guitarra y voz, 
Patricio Torné en poesía y voz



Llegó la bellísima performance de Planeta Viandas

el dúo de La Plata de poesía sonora



en plena acción


Al día siguiente, domingo 17 de junio, hubo algo más. 
Un asado, un almuerzo, una nueva lectura mientras empezaban todes a despedirse.


GRACIAS FESTIVAL DE POESIA DE ARROYO LEYES!




martes, julio 24, 2018

Día a Día: GRACIAS











Este año algunos poemas de mi libro Soy Fiestera fueron traducidos por primera vez al portugués. Quien realizó tan amorosa tarea es el poeta brasileño Leonardo Gandolfi quien junto a Marília García lleva adelante la revista Grampo Canoa con el sello Luna Parque Ediçôes. Las traducciones fueron publicadas en la edición número 4 de la revista y la recibí desde Sâo Paulo con mucha alegría. Gracias 



Invitada por Ediciones Letras del Sur  y la escritora Leticia Martin estuve en la Feria Internacional del Libro, en Buenos Aires el pasado 30 de abril, firmando ejemplares de Feminismos, el libro de Leticia en el que participo junto a autoras y artistas argentinas. Gracias!
Aquí algunas fotos de esa tarde en el stand de Ediciones Letras del Sur junto a Leticia Martin, Agustina González Carman y Luciano Lutereau

 

viernes, marzo 23, 2018

Crónica de La Batalla del Parque España




Como un plan básico de evacuación: ¿dónde se orina en un parque? Avanzamos hacia los túneles con las vejigas llenas. Al llegar, la puerta de ingreso al baño está cerrada. Nos dicen que podemos ir a otro, más alejado. Nuestra adaptación nos guía y vamos. Nuestra sobreadaptación nos lleva por el camino más largo. Llegamos al fin, orinamos triunfales en el reducto que se nos asigna. Al salir, ya en la explanada, veo mucha gente alrededor de un grupo de mujeres con perros. En la multitud pierdo de vista a Maia M. y camino hasta la baranda junto al río. Algunas de las mujeres con sus mascotas se acercan donde estoy. Un poco más allá, un grupo de ancianos está molesto con los animales. Los viejos insultan amontonados, enfrentan a las perreras, maldicen a los perros, especialmente uno, rabioso, que gruñe fuerte “perro”, que desliza fuerte “de”, que saborea agrio “mieRda”. Las viejas del grupo no se diferencian de ellos, se comportan igual. Al rato llegan corriendo hombres y mujeres de edades diversas ejercitándose improvisadamente. A medida que avanza el grupo va mejorando su performance, alcanzan su punto máximo cuando tres varones acrobáticos hacen una torre, dos abajo y uno sobre los hombros de ambos. Se desplazan apilados, se adelantan del resto como un gigante de ojos intensos. Mientras tanto, llega un grupo mixto de corredores atléticos, respiran al unísono, balancean sus brazos al mismo ritmo, parecen un cardumen. Se desplazan por el parque tomando su espacio y lo disputan. Se enfrentan con los corredores acróbatas y también con los viejos. Vuelven los gruñidos, los gritos, los gestos bruscos al límite del golpe. Todos se reagrupan, se desplazan, se dispersan, hacen sus rutinas. Enseguida llega un grupo de jóvenes bellas y se mezclan con los viejos en una danza de amor. Ellos, los viejos, hasta entonces como zombies con rabia, se tornan amorosos, dóciles, sonrientes. Reciben y brindan amor y gracia.







Las bellas pasan y enseguida llega al parque un grupo de gorditos cuarentones, cero estado físico. Se nota que buscan aire, vida sana, salir de la alienación y del estrés.
Los viejos en su parcela se pintan una V con aerosol en las remeras, son un equipo, se abroquelan, afianzan su espacio y van moviéndose, como buscando con quién pelear.
Mientras los gorditos buscan aire, se mezclan con los atletas acróbatas y avanzan sobre los viejos, que se abren defensivamente y los dejan pasar. Los gorditos siguen su recorrido y barren con las jóvenes bellas que se unen al conjunto y avanzan hasta las perreras paseadoras que son tragadas por la marea que también traga a los atletas como una ola fuerte. Arrasan. Avanzan otra vez, ya fortalecidos, a través de los viejos y entre todos se tiran manotazos, tarascones, ruidos. La gente se apretuja para mirar. Un hombre le dice a otro: “Yo quiero que corra sangre”. Los viejos se abren y se repliegan, consiguen mantener su territorio. Los corredores, hombres y mujeres, mezclados, pasan y se unen más. Los viejos quedan enfrente y se disponen para una guerra.


Permanezco contemplando la pugna, casi la historia de la humanidad. Sobre el río a mi espalda pasan barcos, uno toca bocina, espera que alguno salude.
Motos de agua atraviesan el Paraná, son como diez y hay dos ocupantes en cada una. De perfil los veo pasar, no es calma su actitud, parece que van a otra batalla. Los muelles están lejos de aquí. En ese instante llegan motos por tierra, son como diez y van dos en cada una, hombres y mujeres. Rugen, copan la explanada, parecen ladrones, caballos mecánicos, parecen guerreros. Un tropel de jóvenes corre tras las motos, gritan, se ríen. Los motoqueros dan la vuelta. Estalla el ruido pero enseguida se calma y entonces los grupos conviven en una armonía silenciosa: las motos se estacionan, los perros retozan, los viejos hacen tai chi chuan, los corredores trotan agrupados. Van corriendo y corriendo en el rato calmo.
Hasta que todos empiezan a encerrar a los viejos con un circuito imaginario.
Los viejos los putean.
Los corredores los increpan.
Se gritan, se maltratan.
Los motoqueros con sus cascos se alinean con los jóvenes. Los viejos dejan el tai chi y hacen aeroplanos. Todos se pelean otra vez mientras corren como aviones. Incluso los perros van ladrando, corriendo o en brazos.
Me pasan cerca.
Desde una curva del río llega un ser gigante moviendo los ojos. Su rostro es humano y su cuerpo de limo y pasto, similar al de un dragón o de una oruga. Alguien dice que se llama Grete. Tiene pestañas largas, parece hembra.
Grete avanza danzando. Se desmembra y se rearma. Todos aúllan a su alrededor. Algunos la echan, otros la adoran. Atraviesa el espacio del parque y se va a su cueva o templo, cerca del agua. Empiezan los grupos a seguirla y también yo voy tras Grete. Corro en silencio a pesar de mis zapatos.
Entro a su cueva, su templo. Todo se reacomoda en el nuevo espacio. Un grupo canta “Ya la historia se puede contar”.
Un hombre joven la mira embelesado, baila frente a ella dialogando con su cuerpo. Grete lo observa de reojo, lo deja acercarse, entra en su cortejo. Él se excita y empieza a sacarse la ropa, se desnuda, se ofrece. Grete avanza, se le acerca. Es un momento sagrado. Grete se desplaza hacia el altar, agitada, el joven la sigue. Grete se acomoda en el altar, excitada, gimiendo. El joven frenético sigue su danza frente a ella. Grete se expande, se dilata. El joven paroxístico salta dentro de su boca. Grete se orgasma y se calma. Se repliega. Se duerme.
Todos los presentes miramos absortos.
Enseguida Grete abre los ojos, parpadea, canta como un hada, como quien da una misa, una ceremonia. Mezclados, encantados, la escuchamos.
Entonces Grete vomita un hombre canoso, desde donde estoy parece un viejo. El viejo habla y dice que todos se matan por el oro. Cuenta de El Dorado y de un hombre al que amó. Dice que se siente seco. Parece tener sed.
Una mujer se le acerca y lo amamanta. El viejo toma la teta. La mujer se aparta, desfalleciente. Otras la ayudan.
El viejo sigue hablando de varones que le gustan.
Se escucha la voz de Grete, de su boca sale una mujer que canta con su misma voz. Dice que se hundió en el río después de comer oro.


El viejo habla de sus amantes y pregunta si estamos en Perú, dice que extraña la selva y su embarazo de oro. Grita entonces que los europeos no entienden nada, que vamos a invadir Europa. Me gusta esa idea, si se arma me anoto para invadir. La mujer que salió de Grete se para y vuelve a cantar. El viejo se ríe hermosamente y no sé de qué. La mujer también se ríe. Otros alrededor empiezan a reírse y, bailando, avanzan hacia Grete, que se agita y baila. Saltan a su alrededor, la acarician, la tocan, la tironean. Grete se parte, se desarma, la desmembran. Siguen riendo y gritando tiran de sus pelos de pasto y los arrojan por todas partes, adentro y afuera de la cueva/templo. Personas cerca mío se crespan del susto mientras Grete, cada parte de su cuerpo, está por todos lados. La horda sigue arrojando sus piezas, juegan y se sacan la ropa. Excitados, comienzan a pelearse, piden sangre. Veo a un amigo pasar semidesnudo chorreando sus colmillos. Furor loco, muerte y destrucción. Se muerden, se persiguen, se pegan, se ahorcan. Veo a mis amigos matándose entre sí, comiéndose sus partes. Para muchos, la canibaleada dura hasta desfallecer. Hasta que todo parece calmarse.
A lo lejos, se oyen voces que cantan esta misma historia.
Algunas peleas siguen, se lentifican y persisten. Otros se enamoran y se recuestan con su amor. Un hombre y una mujer encuentran su lugar para el retozo. También hay quien en una pelea vence o parece vencer. El vencido queda tendido. El vencedor se aleja y encuentra a una mujer vencida o dormida. La toma, la seduce. Ella se deja seducir o vencer, se entrega a él. Más tarde él se la entrega a otro, o lo suma. Ahora son tres que se aman o parecen amarse o jugar o pelear. Mientras, otras mujeres se enamoran entre sí. Se persiguen, se besan. Miro sus actos y extraño a mi amado, él está lejos, inmerso en otra batalla, en otro escenario.
Un joven toma a una mujer por asalto. Ella pelea y es tan grande su fortaleza que para escapar de él, se rinde. Llega una que la ayuda y así se libera. La ayudadora castiga al violador, lo alecciona y lo convierte en un perro dócil. Cerca de ahí, una tribu joven se arremolina amorosamente,se aman sobre las partículas de Grete, que están en todas partes.

Un bebé llora. Su madre lo aleja y lo consuela.
Veo a mis amigos corriendo desnudos
Algunos muy serios
Otros riendo
Toda esta belleza me invade a pesar de conocer la crueldad
Alguien muere
O se duerme
A lo lejos alguien canta,
Termina el día
se transforma el mundo
Se unifica
Ahora en la oscuridad




Ilustraciones: Ange Potier
Fuente fotos: Facebook

jueves, enero 04, 2018

Año nuevo ya



"Lo nuevo siempre vino corriendo", dice la canción.


Los últimos meses de 2017 fueron intensos y veloces, con el fin de año llegó la concreción de proyectos en los que participé y trabajé durante gran parte del año.

Lo más inesperado es haber integrado un libro de entrevistas como Feminismos, de Leticia Martin. Si bien la entrevista allí publicada apareció en 2014 en la revista Tónica -todavía disponible en la web- la edición del libro implicó un intenso intercambio, revisión y actualizaciones junto a la autora, a su pedido. Para mi propia sorpresa, en algunos puntos, para las mismas preguntas tuve nuevas respuestas... 
El total de entrevistadas son: Gabriela Morgade, Paula Puebla, María Lobo, Agustina González Carman, Alexandra Kohan, Helga Fernández, Margarita García Robayo, Josefina Anselmo, Mercedes Dellatorre, Mariana Bua, Andrea Álvarez, Florencia Kirchner, Sasa Testa, Cuqui, Mariana Leder Kremer Hernández e Ingrid Sarchman. Incluye un prólogo de María Pía López.










Durante el mes de abril asistí a La Batalla del Parque España, una experiencia teatral de función única, donde se planteaba un encuentro no-jerárquico con los espectadores y donde todo registro sería solamente analógico, es decir dibujos y textos, nada de fotos ni videos. Las que se ven aquí fueron tomadas por la prensa en uno de los pocos momentos en que se permitió fotografiar. Así es que estuve trabajando en la construcción de una crónica, que finalmente se publicó durante los primeros días de diciembre. El proceso de escritura fue para mí un trabajo muy enriquecedor, especialmente por la edición construida codo a codo con José Saínz. (Fuente de fotos: google)




Y finalmente el 2017 terminó con la llegada de Cada especie viaja como puede, libro de poemas para niñ@s editado, confeccionado y publicado por Los de Calle Francia. Allí mis poemas comparten sus páginas suaves con ocho poetas: Alicia Salinas, Carolina Musa, Rosario Spina, Verónica Laurino, Virginia Negri, Tony Márquez, Tomás Boasso y Diego Colomba




¡GRACIAS!

lunes, septiembre 18, 2017

el barro, el plástico, el árbol

En el verano de 2011, Claudia del Río me pidió que brinde mi voz para sus poemas de "litoral y cocacola". La obra se despliega en varios planos: dibujos, pinturas, poemas y sonidos.
Ese verano fue intenso, de mucho calor. Yo estaba embarazada cuando ella me convocó a su casa para el registro. Este detalle es significativo, no solamente por el tiempo histórico de mi vida y por el proceso que se desarrollaba en mi cuerpo sino también porque durante la gestación -por cuestiones atribuidas a las hormonas- la voz de las mujeres adquiere matices diferentes a los de otras etapas de la vida. 
La casa de Claudia está muy cerca de la casa de mis padres, en el mismo barrio en donde crecí, cerca de la costa del río Paraná. El paisaje de barrio Alberdi no puede separarse de la vivencia del río y su vegetación. Al llegar estaba Adolfo Corts, el Corcho, con sus grabadores y cablecitos, aportando su magia y su ciencia. En el registro mi voz aparece editada junto a la de Claudia y a la de Christof Kurtzmann, con efectos y ruidos.
La muestra "Litoral, coca-cola y otros poemas" se inauguró en Buenos Aires, en marzo de 2011. Allí, nuestras voces salían de un bidón con auriculares.













Claudia y sus cuadros, parte de la muestra "Litoral, coca-cola y otros poemas"
Foto: Sofi D.


Aquí, los bidones sonoros 


En abril de ese año, la grabación de los poemas de Claudia sonó junto a la proyección de fotos familiares suyas en la instalación "Habla con ella, litoral" en la Casa Planeta X, en Rosario.





Aquí, con Claudia del Río (y Almudena en mi panza) 
en la inauguración de "Habla con ella, litoral", Casa Planeta X, Rosario, 2011. 






Al año siguiente, 2012, esos poemas fueron publicados por el sello Iván Rosado. Con la generosidad que la caracteriza, Claudia del Río me invitó a escribir un comentario para la contratapa.








Hace un tiempo estuvo también en Valencia, Venezuela.







Siento que la alegría tiene tantas formas...





GRACIAS Claudia del Río