domingo, junio 11, 2006

PornoSer

No sé cuántas páginas tiene "Cómo hacer el amor igual que una estrella del porno", la autobiografía de Jenna Jameson, la super estrella norteamericana del porno, deben ser como 600 y las leí todas. El relato tiene buen ritmo y utiliza varios formatos, que van desde el tono confesional, pasando por la entrevista, la historieta y los consejos punto por punto al mejor estilo revista "Para tí" o "Cosmopolitan", hasta el final.
Apenas salió el libro, aparecieron muchos comentarios en la web en todo el mundo, y en Argentina, hasta donde pude ver, sólo uno (
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-2503-2006-02-10.html) y con bastante mala leche...
Jenna Jameson reflexiona, entre anécdota y anécdota, sobre qué fue, cuál fue el motivo que la llevó a ser lo que es, a ser quien es. Y no parece encontrar la respuesta más que en el deseo, pero yo diría que fue su fuerte instinto de supervivencia: ella, ante las condiciones de vida que se le presentaban, eligió el que consideró que fue su mejor camino. Inició su vida sexual tempranamente y de manera traumática. Aprendió de su padre, que los problemas se resolvían huyendo, y huyó incluso de sí misma, hasta que se dió cuenta de que ésa no era en realidad, para ella, la mejor manera de sobrellevar sus dificultades. Entonces, tuvo que elegir entre ser una chica de revistas clase "D" (por decirlo de alguna manera) y dejarse vapulear por la marea del negocio, o tomar las riendas del asunto. Entonces se hizo contratar por un estudio de cine pornográfico para asegurarse cierto status en el medio que mejor conocía. Y así, avanzó, se cayó, se levantó y siguió todo lo que pudo haciéndose la boluda con un montón de cosas: la relación con su padre, la relación con su hermano, su necesidad de sentirse amada, su deseo de ser madre y las posibilidades de desarrollo dentro del panorama del negocio del sexo, el que mejor conoce. Todo eso, con su fuerza y una gran cuota de inteligencia y buena suerte, hacen que hoy Jenna Jameson pueda pensar en la maternidad mientras dirige su propio club nocturno (
www.clubjenna.com) y cosas afines.
Cuenta su historia, su versión de la historia, con la ayuda de Neil Strauss, cosas que antes había negado cada vez que se las preguntaron, como la pregunta sobre si alguna vez había sido violada. Y sí, fue violada más de una vez, pero ella afirma que no se piensa a sí misma como una víctima, y que esos acontecimientos no fueron determinantes para su elección. Bueno, ahí entrarían cuestiones de análisis muy profundas. Lo más interesante del caso, es que ella decidió convertir su debilidad en fortaleza y hacer de sí misma un "producto" y una empresa. En la nota linkeada más arriba, Liliana Viola termina con alto cinismo, diciendo: "Porque luego de 500 páginas de penurias y de orgías, ella ha encontrado al hombre ideal, que no le pega –¿o le pega lo normal?–, que la ayudó a hacerse valer en este mundo de magnates y a que ningún otro hombre la esquilme de ahora en más.
Ya no filma escenas lésbicas. Ya no se dejará ver desnuda por una tercera persona... Su esposo hace todo, actúa y ella agradece públicamente la existencia del Viagra que colabora en las escenas. Y así se cierra el círculo. Tal vez ahora se ría la feminista (Gloria Steinem) que fue tratada de ignorante por la señora de la pornografía. Seguro las editoriales festejarán pronto la salida de un nuevo libro que bien podría titularse: Cómo ser una buena madre sin tener sexo jamás. Y tal vez aparezca algún brebaje que nos devuelva a los siglos que pasaron y nos recuerde lo hermoso que había sido entonces ser mujer."
No me cae bien esto. No sé, un libro también es un producto y una autobiografía también es una ficción. Sin embargo, si se tiene en cuenta el marco de lo que se relata habría que ver cuántas alternativas tenía a su alcance una chica de 17 años, sola por desesperación, para convertirse en algo más que aquello en lo que se convirtió. ¿Qué tendría de indignidad ser una actriz porno?¿Qué tiene de condenable su oficio como para ser comentado con cinismo el deseo de ser amada y de ser madre que esta estrella del cine porno puede tener? ¿Acaso debería ser condenada a la esterilidad por haberse cogido tanta cosa? ¿Acaso los individuos, hombres y mujeres, cuyo trabajo se relacionan con el sexo, el placer y/o el goce propios y/o de terceros, deberían ser condenados a la soledad y al exilio social? Porque claro, mientras la prostituta sea pobre, callejera, tenga 15 hijos que mantener y un fiolo que le pega, está todo bien: "pobre mujer..." Pero cuando no es así, cuando la tipa, en medio de su desgracia se dió el lujo de pasarla bien, tiene que ser condenada... Ese último párrafo de la nota, da mucho que pensar...

No hay comentarios.: