domingo, junio 18, 2006

Ajeno



Largo se le hace el día a quien no ama
y él lo sabe. Y él oye ese tañido
corto y curo del cuerpo, su cascada
canción, siempre sonando a lejanía.
Cierra su puerta y queda bien cerrada;
sale y, por un momento, sus rodillas
se le van hacia el suelo. Pero el alba,
con peligrosa generosidad,
le refresca y le yergue. Está muy clara
su calle, y la pasea con pie oscuro,
y cojea en seguida porque anda
sólo con su fatiga. Y dice aire:
palabras muertas con su boca viva.
Prisionero por no querer, abraza
su propia soledad. Y está seguro,
más seguro que nadie porque nada
poseerá; y él bien sabe que nunca
vivirá aquí, en la tierra. A quien no ama,
¿cómo podemos conocer o cómo
perdonar? Día largo y aún más larga
la noche. Mentirá al sacar la llave.
Entrará. Y nunca habitará su casa.


de Claudio Rodríguez, poeta español nacido en Zamora (1934-1999)
Gentileza de www.enfocarte.com

domingo, junio 11, 2006

PornoSer

No sé cuántas páginas tiene "Cómo hacer el amor igual que una estrella del porno", la autobiografía de Jenna Jameson, la super estrella norteamericana del porno, deben ser como 600 y las leí todas. El relato tiene buen ritmo y utiliza varios formatos, que van desde el tono confesional, pasando por la entrevista, la historieta y los consejos punto por punto al mejor estilo revista "Para tí" o "Cosmopolitan", hasta el final.
Apenas salió el libro, aparecieron muchos comentarios en la web en todo el mundo, y en Argentina, hasta donde pude ver, sólo uno (
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-2503-2006-02-10.html) y con bastante mala leche...
Jenna Jameson reflexiona, entre anécdota y anécdota, sobre qué fue, cuál fue el motivo que la llevó a ser lo que es, a ser quien es. Y no parece encontrar la respuesta más que en el deseo, pero yo diría que fue su fuerte instinto de supervivencia: ella, ante las condiciones de vida que se le presentaban, eligió el que consideró que fue su mejor camino. Inició su vida sexual tempranamente y de manera traumática. Aprendió de su padre, que los problemas se resolvían huyendo, y huyó incluso de sí misma, hasta que se dió cuenta de que ésa no era en realidad, para ella, la mejor manera de sobrellevar sus dificultades. Entonces, tuvo que elegir entre ser una chica de revistas clase "D" (por decirlo de alguna manera) y dejarse vapulear por la marea del negocio, o tomar las riendas del asunto. Entonces se hizo contratar por un estudio de cine pornográfico para asegurarse cierto status en el medio que mejor conocía. Y así, avanzó, se cayó, se levantó y siguió todo lo que pudo haciéndose la boluda con un montón de cosas: la relación con su padre, la relación con su hermano, su necesidad de sentirse amada, su deseo de ser madre y las posibilidades de desarrollo dentro del panorama del negocio del sexo, el que mejor conoce. Todo eso, con su fuerza y una gran cuota de inteligencia y buena suerte, hacen que hoy Jenna Jameson pueda pensar en la maternidad mientras dirige su propio club nocturno (
www.clubjenna.com) y cosas afines.
Cuenta su historia, su versión de la historia, con la ayuda de Neil Strauss, cosas que antes había negado cada vez que se las preguntaron, como la pregunta sobre si alguna vez había sido violada. Y sí, fue violada más de una vez, pero ella afirma que no se piensa a sí misma como una víctima, y que esos acontecimientos no fueron determinantes para su elección. Bueno, ahí entrarían cuestiones de análisis muy profundas. Lo más interesante del caso, es que ella decidió convertir su debilidad en fortaleza y hacer de sí misma un "producto" y una empresa. En la nota linkeada más arriba, Liliana Viola termina con alto cinismo, diciendo: "Porque luego de 500 páginas de penurias y de orgías, ella ha encontrado al hombre ideal, que no le pega –¿o le pega lo normal?–, que la ayudó a hacerse valer en este mundo de magnates y a que ningún otro hombre la esquilme de ahora en más.
Ya no filma escenas lésbicas. Ya no se dejará ver desnuda por una tercera persona... Su esposo hace todo, actúa y ella agradece públicamente la existencia del Viagra que colabora en las escenas. Y así se cierra el círculo. Tal vez ahora se ría la feminista (Gloria Steinem) que fue tratada de ignorante por la señora de la pornografía. Seguro las editoriales festejarán pronto la salida de un nuevo libro que bien podría titularse: Cómo ser una buena madre sin tener sexo jamás. Y tal vez aparezca algún brebaje que nos devuelva a los siglos que pasaron y nos recuerde lo hermoso que había sido entonces ser mujer."
No me cae bien esto. No sé, un libro también es un producto y una autobiografía también es una ficción. Sin embargo, si se tiene en cuenta el marco de lo que se relata habría que ver cuántas alternativas tenía a su alcance una chica de 17 años, sola por desesperación, para convertirse en algo más que aquello en lo que se convirtió. ¿Qué tendría de indignidad ser una actriz porno?¿Qué tiene de condenable su oficio como para ser comentado con cinismo el deseo de ser amada y de ser madre que esta estrella del cine porno puede tener? ¿Acaso debería ser condenada a la esterilidad por haberse cogido tanta cosa? ¿Acaso los individuos, hombres y mujeres, cuyo trabajo se relacionan con el sexo, el placer y/o el goce propios y/o de terceros, deberían ser condenados a la soledad y al exilio social? Porque claro, mientras la prostituta sea pobre, callejera, tenga 15 hijos que mantener y un fiolo que le pega, está todo bien: "pobre mujer..." Pero cuando no es así, cuando la tipa, en medio de su desgracia se dió el lujo de pasarla bien, tiene que ser condenada... Ese último párrafo de la nota, da mucho que pensar...

domingo, junio 04, 2006

"El ego me parece necesario"

Entrevista a Juan Terranova
por Mercedes Gómez de la Cruz
Dos amigos que trabajan de noche conversan en el chat. Uno de ellos es ginecólogo, el otro, fotógrafo. Comparten un círculo social, pero, sobre todo, el noctambulismo y sus consecuencias. De eso se trata, básicamente, "El Pornógrafo", la nueva novela de Juan Terranova, publicada por Gárgola Ediciones (Bs. As, 2005). Este escritor, nacido en Buenos Aires en 1975, se define a sí mismo como un "fanático de la web, de los rinocerontes y de las historietas de Robin Wood (en especial sus dos grandes clásicos Nippur de Lagash y Dago)" Además de escribir literatura, se dedica al periodismo cultural en diversos medios gráficos y páginas web (www.elinterpretador.com y www.elremiseroabsoluto.blogspot.com) y postea todos los días en su weblog www.elcocinerosalvaje.blogspot.com , donde vierte sus, muchas veces, polémicas opiniones sobre literatura, arte, cine y política. Considerado una de las voces más interesantes de la literatura argentina, Juan Terranova integra la antología "La joven guardia" (Bs. As, Ed. Norma, 2005, compilada por Maximiliano Tomas) con su cuento "Diario de un joven escritor argentino".
Después de publicar su primer libro, "Notas de un viaje a Italia" (Bs. As., 1999), apareció "El coleccionista" (2001) y más tarde, su primera novela: "El caníbal" (Bs. As., Ed. Deldragón, 2002). En ella, Terranova juega con el pastiche intercalando en el relato recortes de diarios y de revistas de chismes. Mientras que en "El pornógrafo", su tercera novela, vuelve al diálogo como recurso para contar una historia. Recurso que ya había desarrollado en su segundo libro, "El bailarín de tango" (Bs. As, Ediciones Deldragón, 2003) Ambientado en la actualidad, la trama aparece en lo que se cuentan dos mujeres que hablan por teléfono y una de ellas tiene un romance con un tanguero. Si bien en "El pornógrafo" el relato se hace presente también en la conversación, en este caso es en el chat y lo más importante de la historia no está dado solamente por lo que se cuentan los dos protagonistas, Nemo y Mirko, sino en el vínculo que sostienen a través de la pantalla y del teclado.
En esta entrevista, realizada vía email, Juan Terranova cuenta algunos detalles de su escritura, que se escucha entre el murmullo de los discursos que circulan por esos ámbitos en los que transitan sus lecturas y su trabajo.

-¿En qué momento del día escribís?

- Soy de los que escriben cuando pueden, pero sin duda hubo un tiempo en que me sentía más cómodo escribiendo de noche. Estudiaba y escribía de noche. Tener todo ese tiempo libre por delante era genial, lo sentía en el cuerpo. Cuando me integré al mercado del trabajo, la cosa cambió. Entre Internet, el periodismo y la literatura, hoy se puede decir que escribo prácticamente todo el tiempo. Y leo en los viajes en subte. A veces incluso me paso un par de estaciones para poder terminar un capítulo.

- Teniendo en cuenta que escribís tanto cuento, como poesía y novela ¿a qué responde, para vos, a la hora de escribir, la elección del género?

- La verdad es que no lo sé. Yo me considero novelista. Lo otro es coyuntural. Cuando salió El Ignorante (Bs. As., Ed. Crawl, 2004), el único poema que publiqué, la comunidad de poetas de Buenos Aires lo vio como por afuera de la poesía. Mejor dicho, lo veían como poesía escrita por un prosista. Supongo que esto tenía que ver con sus deficiencias formales. Por otra parte, escribo relatos –no creo que sean cuentos- para revistas de Internet o soportes en papel, y me gusta hacerlo. Pero la novela es el género que más disfruto leer y abordar. Tiene un calor narrativo muy especial.

- ¿Cómo surgen tus novelas? ¿Cómo surgió la idea de escribir "El Pornógrafo"?

- La idea de "El Pornógrafo" surgió una noche que estaba chateando con un amigo, coleccionista de arte y libros. Él me señaló que tenía que probar de narrar con esa forma. Y estuvo bien, porque el chat me permitió contar un máximo de historias con un mínimo de palabras y que todo tuviera ritmo. El ritmo es muy importante para mí. El tema de la pornografía me obsesiona desde hace mucho. Y quería que la novela trascurriera en la Buenos Aires actual, otra obsesión. Pero no encontraba el ángulo para entrar. Un día estaba nadando y se me ocurrió que podía ser una discusión entre un fotógrafo y un ginecólogo. Y salió. "El Bailarín de tango" surgió de la necesidad de retratar el ambiente del tango hoy. Y después, una noche mi mujer estaba en la cama y yo había terminado de leer "Cae la noche tropical" de Manuel Puig. Me preguntó si me había gustado. Le dije que sí, pero que necesitaba una actualización. Así que cambié a las viejas de Río de Janeiro por dos chicas de Buenos Aires. Y después, me dejé llevar por esas voces, que llegaron a hacerse muy íntimas para mí. De alguna forma me enamoré de las protagonistas del libro.

- Se hace notable, tanto en tu obra literaria como en los post de tu weblog, que leés muchos diarios, revistas y páginas web. Teniendo en cuenta ese panorama la pregunta sería ¿cuál sería el espacio de "lo literario"?

- No sé. Lo que convencionalmente entendemos por "Lo literario" no me interesa en sí mismo. Me interesa la literatura, pero no "lo literario". De hecho, mis tres novelas forman una especie de trilogía de lo "anti-literario". Porque al final, la literatura es una forma de leer y no tiene un lugar y es flexible y maleable. Pero al mismo tiempo, después de estas tres novelas, no estoy tan seguro. Eso me preocupa. Quiere decir que me voy haciendo viejo.

- ¿Qué lugar ocupa en tu obra lo autobiográfico?

- Es central. Como dijo una vez Jerry Lewis: el ego es necesario. Con el tiempo, me voy volviendo un especialista en mí mismo. Hegel aspiraba a ser contemporáneo de sí mismo. Es un proyecto excelente, todo un desafío. Aunque es violento, el "yo" no es malo. El narcisismo sí. Los problemas del narcisismo son serios. A veces para combatirlo me entrego al masoquismo intelectual. Para eso Internet es ideal: un par de afirmaciones contundentes y los guardianes de la moral argentina saltan como leche hervida a insultarme. Es como el ejercicio físico, se siente dolor y uno se exige a ir más allá, a superarse, y eso es bueno. Lo autobiográfico siempre es buen material en la medida que uno se deje transformar por sus intereses y sus deseos.

- ¿Qué autores son tus preferidos a la hora de leer? ¿y a la hora de escribir?

- Para las influencias, siempre menciono cuatro, un poco porque es verdad, un poco por costumbre. Menciono a Manuel Puig porque es evidente que tomé muchas cosas de él; menciono a Nelson Rodrigues, quizás el escritor brasileño más importante del siglo XX y porque su obra me resultó reveladora en muchos sentidos; cito a Juan José de Soiza Reilly porque siento a Roberto Arlt como un escritor ajeno y gastado, y aparte porque Soiza es muy superior. Y antes decía que me sentía influenciado por Jorge Asís, pero ahora ya no lo digo tanto porque se presta a equívocos, lo cual también evidencia que me estoy poniendo viejo. Igual, Asís tiene lo suyo, incluso contra sí mismo.

- En tu weblog www.elcocinerosalvaje.blogspot.com, posteás todos los días ¿lo tomás como un ejercicio de escritura, más allá de los temas de los post? ¿Cuál es tu opinión respecto de la proliferación de weblogs con respecto a la escritura?

- El blog es una buena gimnasia. Saco mucho de mi blog, casi tanto como pongo. (Y saco mucho de otros blogs, pero creo que conviene no decirlo.) Ahora bien, en un momento pensé: "Bueno, voy a dejar de escribir libros y voy a escribir en el blog". Pero no pude. Los blogs son positivos y aunque parezca que se comen todo, no es tan así. Si uno se pone a mirar tienen límites muy claros. Esa imposibilidad de cerrar, ese continuo movimiento puede ser interesante para muchas lecturas, pero frustrante para otras. Yo siento que es tan placentero encender la computadora y recorrer blogs como tirarme en la cama y leer una novela que sé a ciencia cierta tiene un principio y un final. Son diferentes versiones de una misma manía.

Publicada en Diario "La Capital", Rosario, domingo 4 de junio de 2006

http://www.lacapital.com.ar/2006/06/04/seniales/noticia_298413.shtml


sábado, junio 03, 2006

Tan simple...


"Uno no puede impedir que el pájaro de la tristeza sobrevuele su cabeza,
pero sí puede impedir que anide en sus cabellos."


Proverbio chino